Cuando el amor se vuelve fuerza
Detrás de cada diagnóstico de cáncer hay alguien que sostiene, que acompaña, que no se rinde. En esta historia, es una hija quien atraviesa el proceso junto a su madre, diagnosticada tardíamente con un cáncer de mama avanzado, agravado por patologías como obesidad mórbida y diabetes.
“La diagnosticaron tarde, porque justamente la obesidad no es muy tratable en este país y no es tan fácil encontrar especialistas”, cuenta. El camino fue largo y lleno de obstáculos hasta dar con el profesional que supo mirar más allá de la superficie. “Cuando pudimos encontrar a un ángel que nos ayudó a ver qué era lo que tenía, era muy avanzado, pero a tiempo para empezar a solucionarlo”.
El acompañamiento fue constante: semanas de quimioterapia, doble tratamiento por su peso, cansancio físico y emocional. Pero también una lección de fortaleza: “Ella decía: ‘Yo no lo hago esto por mí, lo hago por ustedes, porque quiero seguir para ustedes’. Valoro su resiliencia, no bajar los brazos”.