Amor en tiempos de cáncer
La historia de Antonio y Silvia, una muestra de que en la adversidad, el amor y la contención pueden ser un refugio
Antonio está atravesando un cáncer renal con metástasis en pulmones, huesos y cerebro. El pronóstico fue devastador desde el principio, “Cuando fuimos al hospital, estaba en código rojo. El médico nos dijo, no sabemos si pasa la noche’”, recuerda su esposa. Sin embargo, Antonio pasó esa noche y muchas más. Hoy, sigue en tratamiento y acompañado, con un diagnóstico delicado, pero con un deseo firme de vivir.
Están juntos hace 15 años, pero decidieron casarse hace apenas unos días, “Fue una sorpresa. Me lo propuso ahora, en medio de todo esto, como un pasito más”, cuenta ella. Lo hicieron por iglesia, como querían desde hace tiempo. Mientras él atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida, ella está a su lado todo el tiempo.
La enfermedad los encontró sin un espacio físico para contener a Antonio en su estado de salud. Allí apareció La Casita de la Bondad, una casa de cuidados paliativos cercana al Hospital San Bernardo, en Salta, que ofrece alojamiento, atención médica y contención a pacientes oncológicos sin recursos.
En un país donde muchas veces el sistema de salud no llega a todos, y donde la enfermedad pone en jaque no solo el cuerpo, sino también los vínculos y los recursos familiares, historias como esta muestran otra cara: la del amor como sostén, la del cuidado como forma de resistir. Porque cuando no se puede sanar, todavía se puede acompañar. Y a veces, eso también salva.