La huella de María Eugenia, una lucha familiar
Noelia Arroyo comparte la conmovedora historia de su hermana María Eugenia, quien falleció a los 24 años tras una ardua batalla de siete años contra un carcinoma hepático. Un diagnóstico inicial a sus 17 años, no le daba muchas esperanzas, pero la persistencia y la ayuda de amigos y profesionales cambiaron el rumbo.
Gracias al doctor Barneche en Jujuy y al doctor Argañaráz, se determinó la posibilidad de un trasplante de hígado. María Eugenia fue trasladada a Buenos Aires, al Hospital Austral, y tras ser declarada prioridad por el INCUCAI debido a su edad y la gravedad, recibió un exitoso trasplante. Sin embargo, la enfermedad regresó con más fuerza a los ocho meses, afectando una mama, los pulmones y los huesos.

La situación se complicó con la obra social cuando María Eugenia necesitó una prótesis para poder caminar, fue necesario un recurso de amparo para que la prótesis llegara a tiempo, lo que generó demoras y más angustia. Noelia describe cómo la enfermedad de María Eugenia cambió la vida de toda la familia. Siendo ocho hermanos, todos se involucraron en su cuidado, viajando y sacrificando su trabajo para acompañarla. Noelia, quien es mucho mayor que su hermana, describe la experiencia como "terrible", y nos cuenta que ella misma necesitó apoyo psicológico.En la etapa final, María Eugenia fue acogida en la “Casita de la Bondad” en Salta, un lugar especial para enfermos terminales donde se les brinda amor y contención, tanto a ellos como a sus familias. El 13 de febrero, María Eugenia se despidió de una larga fila de seres queridos, y falleció al día siguienteEl consejo de Noelia para quienes atraviesan una situación similar es cumplir los deseos de la persona enferma y acompañar a los pacientes. Recalca la importancia de estar presentes, escuchar y satisfacer sus necesidades, destacando el valor de lugares como la Casita de la Bondad.